Efecto Lucifer y la voz del silencio

Creo que la ufología y el contactismo no deberían estar ajenos a lo que sucede en el mundo y arriesgar una opinión. Estados Unidos, Venezuela, Groenlandia, Rusia, Ucrania, Israel, Gaza… no están en otro planeta. ¿No se nota lo que sucede allí? ¿No tiene absolutamente nada que ver con la mística, el contacto o la espiritualidad? ¿Los antiguos maestros de la espiritualidad del mundo (Jesús, Buda y tantos otros) estarían en silencio?

Además de los mensajes de Oxalc, Anterel, Parravicini y Nostradamus, hay otros mensajes que a veces deberían llamarnos la atención; por ejemplo, el de Sócrates en la República II de Platón, de hace unos 2400 años atrás.

Allí, Sócrates describe la transición de una ciudad sana a una enferma. La «Ciudad Sana», decía, es una ciudad simple, donde la gente vive en paz, consume lo necesario y solo tiene lo que puede producir; no hay lujos, pero hay equilibrio.

Pero Glaucón se queja de que esa vida es muy austera. Él quiere lujos, muebles finos y banquetes. Sócrates responde que, para tener todo eso, la ciudad necesita expandirse, quitarle tierra a los vecinos y acumular riquezas.

Allí comienza el problema: al crecer y llenarse de lujos innecesarios, la ciudad se «inflama». Así aparece la necesidad de un ejército profesional (los Guardianes) para proteger la riqueza interna y conquistar la ajena.

Sí, Sócrates habla textualmente de “ciudad inflamada”; la misma inflamación que estimula el cáncer en el cuerpo humano, donde células del propio cuerpo se matan entre sí. De la misma manera, el sistema de seguridad de un país (diseñado para ser el «anticuerpo» que protege a la sociedad) termina identificando a sus propias células como enemigos. (Me suena en la actualidad a ICE en EEUU)

Lo que estamos viviendo en América no es nuevo. Ya ocurrió con la “Ley de Sospechosos” en la Revolución francesa de 1793, la Operación Cóndor en los años 70 en el Cono Sur, la Guardia Roja en la Revolución Cultural China del 66… Ahora está sucediendo en Norteamérica y otras regiones del mundo.

Mucho después de Sócrates, el psicólogo Philip Zimbardo acuñó el “Efecto Lucifer”, demostrando que la línea entre el bien y el mal es permeable y depende del ambiente.

Según su experimento, personas «buenas» (en Uruguay les llamamos “piojo resucita’o”) pueden cometer actos crueles bajo tres condiciones:

1) La falta de supervisión y la autoridad otorgada.

2) El uso de uniformes que borran la identidad personal (desindividualización).

3) El uso de un lenguaje que etiqueta a otros como «amenazas» o «plagas», desconectando la empatía del agente y permitiéndole ver a sus iguales como enemigos.

La verdadera espiritualidad no habita en el silencio ante la injusticia, sino en la capacidad de reconocer al otro como a uno mismo.

Cuando todos estamos en paz, el silencio es la voz de la espiritualidad; cuando un hermano sufre, el silencio es la voz de la indiferencia.

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